El origen de la pizza: de comida humilde a símbolo mundial
Hoy la pizza está en todas partes, pero su historia empieza de forma mucho más humilde.
Nos tenemos que ir a Nápoles, en el sur de Italia, donde durante siglos la gente trabajadora necesitaba una comida sencilla, rápida y económica. La solución fue un pan plano al que se le añadían ingredientes básicos como tomate, ajo o aceite de oliva.
La gran revolución llegó cuando el tomate, traído de América, empezó a utilizarse en la cocina. Y más tarde, nació una de las pizzas más famosas del mundo: la Margherita. Cuenta la historia que se creó en honor a la reina Margarita de Saboya, utilizando los colores de la bandera italiana: rojo (tomate), blanco (mozzarella) y verde (albahaca).
Pero más allá de la historia, lo que hace especial a la pizza napolitana es su proceso. Masa fermentada lentamente, cocción en horno de leña a altísima temperatura y una filosofía clara: menos es más.
Por eso, cuando comes una buena pizza, no estás comiendo comida rápida. Estás probando una tradición que ha viajado siglos para llegar hasta tu mesa.